Gecko Crestado (Correlophus ciliatus)
Gecko arborícola neocaledonio que se creyó extinto durante más de un siglo hasta su redescubrimiento en 1994, y que —a diferencia de la inmensa mayoría de los gecos— es incapaz de regenerar la cola si la pierde.
Una Especie que se Creyó Perdida para Siempre
El Gecko Crestado fue descrito por primera vez en 1866, pero durante más de un siglo no se volvió a documentar ningún ejemplar, hasta el punto de considerarse posiblemente extinto. En 1994, una expedición herpetológica en Nueva Caledonia lo redescubrió tras un ciclón que dejó al descubierto nuevas áreas de bosque. Desde entonces, se ha convertido en una de las especies de gecko más populares en la herpetocultura mundial, en gran parte por su manejo relativamente sencillo y su tolerancia razonable al contacto humano.
La Cola que, una Vez Perdida, no Vuelve
La mayoría de los gecos pueden desprender la cola como mecanismo de defensa (autotomía caudal) y regenerarla después, aunque casi nunca con el aspecto original. El Gecko Crestado es una notable excepción: un estudio genómico de 2024 que produjo el primer ensamblaje completo de su genoma confirmó que pertenece a un grupo muy reducido de especies de gecos —apenas 14 en total, de los géneros Correlophus, Uroplatus y Nephrurus— que han perdido por completo la capacidad de regenerar la cola. Si la pierde, no vuelve a crecer.
- Qué significa: a diferencia de otros gecos de terrario (como el Gecko Leopardo), un Gecko Crestado que pierde la cola la pierde de forma permanente y definitiva; el manejo debe ser especialmente cuidadoso para evitar sujetarlo o presionarlo por esa zona.
- Qué NO significa: la pérdida de la cola no es potencialmente mortal ni afecta gravemente su calidad de vida —muchos ejemplares viven perfectamente bien sin cola en cautiverio—, simplemente no debe esperarse que vuelva a crecer como sí ocurre en géneros como Eublepharis (Gecko Leopardo).
Cuidados Cotidianos
Es una de las especies de reptil más recomendadas para principiantes: no requiere iluminación UVB estrictamente obligatoria (aunque se beneficia de ella) y su dieta en cautiverio se basa principalmente en preparados comerciales en polvo listos para mezclar con agua, mucho más simples de gestionar que una dieta insectívora completa. Requiere humedad ambiental alta y un terrario vertical con suficiente espacio para trepar, dado su estilo de vida arborícola.
Consulta también nuestra ficha general de Reptiles y Anfibios.